VIAJE A HOSPITALET DE LLOBREGAT

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¡Hola! Somos Alba y Marta y os queremos contar por medio de estas líneas cómo fue nuestro viaje a Hospitalet para recoger en nombre de todos nuestros compañeros el premio de Aprendizaje y Servicio por el proyecto “Éleos con Corazón”.

Nuestro periplo comenzó el jueves después del colegio. Estábamos muy nerviosas ya que para las dos era nuestro primer viaje en avión. Pero una vez subidas en él nos relajamos y lo disfrutamos mogollón. El vuelo nos gustó mucho, sobre todo cuando una azafata nos felicitó por megafonía y todo el avión nos aplaudió. Durante el trayecto rememoramos viejos tiempos.

Una vez en Barcelona fuimos a recoger las maletas y nos dirigimos al metro, que nos llevó a la manzana en la que estaban situados el apartamento donde nos íbamos a alojar y el restaurante en el que cenamos con el resto de asistentes al Congreso y los organizadores.

Cenamos, y ya caída la noche nos dirigimos al apartamento que nos habían asignado. Pero a la hora de entrar… ¡descubrimos que la puerta no abría! Intentamos abrirla de todas las formas posibles y al final optamos por pedir ayuda a los vecinos, que resultaron ser los ganadores de los proyectos de la rama medioambiental y nuestros futuros compañeros en la mesa de experiencias. Eran dos chicos muy majos. Venían desde Sevilla. A todo esto,  su profesora y los nuestros decían que escuchaban ruidos dentro del piso y preguntaban: “¿Quién hay ahí?” “¿Pueden abrirnos?” Pero era el viento que golpeaba porque las ventanas estaban abiertas. Al final, llamamos a recepción y nos solucionaron el problema. ¡Estaba mal la cerradura!

Al día siguiente nos levantamos temprano. A la hora de vestirnos, Fernando puso nerviosas a Rocío y Eva ya que las insistió en que iban vestidas iguales, ¡y les decía que parecían las hermanas Hernández y Fernández! Pero al final triunfaron.

Una vez que hubimos terminado de desayunar nos dirigimos hacia el edificio en el que tendría lugar el congreso: el centro de actividades “La Farga”. Lo primero que hicimos fue recibir unas acreditaciones y escuchar una pequeña charla a modo de introducción que dio paso a la entrega de premios y a los agradecimientos. Cuando nos llamaron  estábamos supernerviosas, pero lo superamos. Fue una sensación fantástica hablar delante de tanta gente representando al colegio y que nos reconocieran el mérito. Al terminar realizamos una serie de juegos con más niños.

Más tarde llegó la hora de la mesa de experiencias. Allí nos preguntaron cosas sobre el proyecto como : “¿A quién ayudabais?”, “¿Qué cosas aprendisteis?”,

“¿Si tuvierais que animar a alguien para hacer vuestro proyecto, que le diríais?” También nos entrevistó la tele y fuimos felicitadas por mucha gente, lo que fue la razón de que  estuviéramos tan orgullosas. Después fue el turno de las profes, que lo hicieron realmente bien. Entre las cuatro creo que dejamos claro en qué consistía nuestro proyecto y cuál era el objetivo principal de “Éleos con Corazón”: colaborar con la Asociación Éleos para acondicionar el albergue que iba a crear puestos de trabajo para que personas inmigrantes pudieran conseguir un empleo y los papeles de residencia en España. ¡En el congreso gustó mucho nuestra idea!

Una vez finalizado el congreso, volvimos al apartamento y de ahí, a cenar. Todos estamos derrotados pero aquí, Martita, estaba más fresca que una lechuga.

El tercer y último día nos despertamos y ¡cómo no! nos fuimos a desayunar al hotel. Lo peor del hotel es que tenía un comedor demasiado pequeño y, al igual que el día anterior, tuvimos que bajar el desayuno a la planta de abajo. Posteriormente fuimos a dar un paseo e hicimos unas compras. Lo más divertido fue cuando Fernando fue a probarse un jersey, pero como es un cabezota no nos hizo caso y no se lo llevó. Luego fuimos ya para el aeropuerto. Allí comimos y cogimos el vuelo de vuelta a Santander.

Ha sido este viaje una experiencia de oro que no se nos volverá a presentar en la vida, y eso precisamente la hace única e inolvidable. Siempre, siempre la llevaremos con nosotras. Estamos realmente agradecidas a todos, pero sobre todo a los profes y a Octavio y Marian por habernos proporcionado esta maravillosa experiencia.

 

Alba Palomera Fernández y Marta Iglesias Gutiérrez